Este artículo debió de ser publicado antes de la muerte de Link Wray, ya que Monteserín comenzó a hacerlo hace casi un año y nos lo envió curiosamente días antes de que falleciera en Noviembre de 2.005. El destino, la casualidad o lo que sea, hizo además que coincidiera en una época en la que Calzada News no se estaba actualizando en demasía y ni siquiera se publicó la noticia de su fallecimiento como debió de ser. No queríamos tener oportunismo al respecto, simplemente se trataba de rendir merecido homenaje a Link Wray, pero correspondía hacerlo en vida, de hecho, Monteserín lo redactó con Wray en vida y creo que lo notaréis en cuanto lo leáis... Espero que nos perdone también Monteserín, ya que se lo curró mucho. Link Wray, un grande...

 
Link Wray, 1.929 - 2.005
  - Por Monteserín -
 

Inventor del heavy metal, padrino de los power chords (acordes abiertos)…diversas “paternidades” se le atribuyen a este inimitable músico norteamericano. Una cosa es segura e indiscutible: Link Wray es uno de los guitarristas más influyentes de toda la historia en el rock. Pete Townsend, de The Who, en un alarde de sinceridad llegó a decir que “Él es el rey. Si no fuera por “Rumble”, yo nunca habría cogido una guitarra”.

Artista en activo durante 7 (¡¡siete!!) décadas, fue pionero en el empleo del trémolo , la distorsión y el sonido fuzz que patentó con la seminal “Rumble” , influyendo con ella a toda una generación de guitarristas británicos como el mentado Townsend, Jeff Beck, Ray Davies o Jimmy Page y más tarde a cientos y cientos de bandas rockabilly, garage, punk-rock, grunge, heavy metal o rock instrumental, además de suponer una conexión entre los primigenios guitarristas de blues y todos los géneros anteriormente mencionados. “Rumble” fue su mayor éxito,  en 1958 alcanzaba el puesto 16 de las listas con ese sonido bronco, violento que recrea una trifulca callejera.

Frederick Lincoln Wray Jr nació el 2 de mayo de 1929 en Dunn, Carolina del Norte. De sangre india Shawnee en ¾ partes, sus padres eran predicadores y de economía muy modesta (Link comenta al respecto: “Elvis salió de la beneficiencia, yo de más abajo”). A la tierna edad de 8 años, un músico de color apodado “Hambone”, que viajaba con un circo, le enseñó los sonidos básicos del blues tras verle rasgar su guitarra Maybelle. Después se mudaron a Arizona y  a los trece años se volvió a trasladar con su familia, esta vez a Portsmouth, Virginia. Durante su adolescencia conoció a varios intérpretes de Country & Western, como Sheriff T. Davis (sí, el de “Be-Bop-A-Lula”) o Tex Ritter, con los que desarrolló y amplió sus conocimientos musicales.

Su carrera artística comenzó a finales de la década de los 40,  con sus hermanos Doug (batería) y Vernon (voz), y el bajista  “Shorty” Horton, haciéndose llamar primero “Lucky Wray & The Lazy Pine Wranglers” y “Lucky Wray & The Palomino Ranch Hands” más tarde (“Lucky” era el apodo de Vernon Gray). La banda, muy popular en la zona por aquel entonces, tocaba básicamente western swing, aunque de un modo acelerado y salvaje para la época: “Tocábamos rock & roll diez años antes de que se le llamara así”. Tocando con Jimmy Dean, Link recibió lecciones de guitarra de Chick Webb y llegó a tocar en el memorial en homenaje a Hank Williams celebrado en su ciudad en 1953.Fue llamado a filas por el gobierno norteamericano, por lo que su carrera se vio interrumpida durante sus dos años de servicio en la guerra de Korea. Desafortunadamente, en este periodo contrajo tuberculosis, enfermedad que no le fue detectada hasta que retornó a los USA y se instaló con su familia en el área de Washington DC en 1955. Por todo ello, fue preciso extirparle un pulmón. Aconsejado por los médicos, Link decidió no forzar su voz – él ansiaba cantar al estilo de Elvis – y focalizar su talento musical en su amada guitarra, delegando las labores vocales en sus hermanos. Así fue como empezó a componer, uno tras otro, su propio repertorio instrumental.

Durante 1956, Lucky Wray & The Palomino Ranch Hands grabaron el primero de tres singles en tono country y rockabilly para el sello Starday records (grande “Hillbilly Wolf”, sí señor).

Su hermano Vern Wray empezó por entonces una carrera en solitario con algunos éxitos locales para el sello Cameo, así que el combo inicial se transformó en un power-trío (dos lustros antes que el de Jimi Hendrix o Cream, ¡fíjese usted!) conformado por Link a la guitarra, Doug a la batería y el amiguete Shorty al bajo eléctrico, pasando Vernon a ser el productor / manager del nuevo grupo. Influenciado, cómo no, por los nuevos ritmos tarumbas aullados por Little Richard, Elvis y compañía, el trío montaba al parecer unos cirios de padre y muy señor mío, ya que, al vandalismo guitarrero de Lincoln había que sumarle el estilo agresivo de Doug a las baquetas, que no era manco ni mucho menos.

Ya rebautizados como The Raymen (un nombre más molón, sin duda alguna), se patearon con regularidad los clubes del circuito de DC, tales como el Stick´s, Ray´s Bar, Ozarks y otros.

Milt Grant era la versión local de Dick Clark. Dirigía y presentaba un programa musical semanal en el canal de televisión local Channel 5 en Washington DC. Una vez fichados por Grant, The Raymen se aplicaron con vehemencia al más contundente R&R, con frecuentes apariciones en el show televisivo y los bailes organizados por Grant. Tuvieron el honor de ejercer de banda de acompañamiento para muchos artistas de fama nacional de la época, Fats Domino y Ricky Nelson entre otros.

Durante una actuación en Fredericksburg, Virginia, se montó una pelea entre el público, Grant pidió a Wray que tocaran “The Stroll” (un éxito de The Diamonds por entonces), Link no sabía tocarla pero su hermano empezó a marcar el ritmo con la batería y Wray acertó a  improvisar los célebres acordes de “Rumble” (traducible como “pelea”, “trifulca”, “movida”) con un éxito monumental (acabaron interpretándola 4 veces aquella noche).

Era evidente que aquello era algo nuevo, distinto, atrayente. Vernon decidió registrar una maqueta con aquella extraña canción, intentando reproducir el impactante efecto sonoro que habían conseguido en el escenario. Para ello, y tras diversas tentativas, Link tuvo la genial idea de agujerear con un lápiz los altavoces de su amplificador, naciendo de esta manera el conocido efecto Fuzztone. El nombre original del tema era “Oddball”.

La maqueta fue enviada a Archie Bleyer, dueño de la discográfica Cadence, que estaba pegando fuerte con los Everly Brothers. Increíblemente, al señor Bleyer  “Oddball” no le impresionó demasiado, pero sí a su hija adolescente, que estaba literalmente loca con el instrumental de marras. Decía que evocaba las escenas de peleas callejeras de la exitosa película “West Side Story”, así que su padre decidió cambiar el título a “Rumble”.

El tema, registrado en 1958 el día de San Patricio en una grabadora Grundig de una única pista, un mid-tempo  de estructura ciertamente stroll con un trabajo de guitarra imponente, se convirtió poco después en el mayor éxito del sello Cadence en toda su historia si se exceptúan los hits de The Everly Brothers. Fue un auténtico bombazo a nivel nacional, a pesar de que por su sonido extraño (nadie había escuchado algo parecido antes ni por asomo) y su título final, fue censurado en algunas emisoras de Nueva York y otras ciudades, al considerarse que incitaba al vandalismo entre los jóvenes pandilleros.

Así se convirtió en el único tema instrumental de toda la historia vetado por ser “demasiado sugerente”. Con todo, en la primavera de ese año escaló hasta el Top 20 de las listas de éxitos, alcanzando el puesto número 16 y manteniéndose en dichas listas durante catorce semanas. Se llegaron a vender un millón de copias del single.

El impacto fue histórico, y al rebufo del tema surgieron canciones como “Rumble Rock” de Kip Taylor, “Twistin’ Rumble” de Ronny Kae o “Rumble Tumble” de Mad Man Taylor.

Esto provocó que Link y sus compinches pudiesen salir de gira por todo el país con artistas de la talla de Buddy Holly o el mismísimo Elvis Presley, a los cuales, de acuerdo con lo declarado por Wray, les encantaba “Rumble”.

La polémica suscitada por la supuesta incitación de la canción  a la delincuencia juvenil,  asustó a los jerifaltes de Cadence, que estaban más interesados en seguir produciendo éxitos de sus principales estrellas, como The Chordettes, Everly Brothers, etc. La discográfica se negó a seguir publicando discos de Link Wray y esta puñalada por la espalda supuso prácticamente un año entero sin poder grabar nada.

En 1959, se presentó una nueva oportunidad discográfica por medio de Epic. Se publicó el single “Raw Hide” (un R&R con un poderosísimo riff de los que hacen escuela, un sonido de guitarra Danelectro apabullante) que alcanzó el puesto 23 en listas, aunque su impacto se vió muy mermado por la demora en su edición, ya que el terremoto provocado por “Rumble” se había enfriado bastante. Aun así, se convirtió en una de las canciones preferidas de los jóvenes moteros de chupa de cuero.

Por entonces, Wray había compuesto montones de instrumentales, muchos de los cuales se grabaron y publicaron en esa misma época en formato single, sin alcanzar las listas nacionales pero funcionando a nivel regional, joyas como “Comanche” (garage-punk pleistocénico en toda regla) o “Slinky”.

Parte de ese material viene recogido en el primer elepé de Link Wray, publicado en 1960 por Epic bajo el título de Link Wray & The Raymen. Es un disco soberbio, con un par de temas cantados (“Mary Ann”, menudo blues, y qué decir de la arrastrada versión de “Ain´t That Lovin’ You Baby” de Jimmy Reed). El resto, una retahíla de fustigantes instrumentales ejecutados con mano de hierro por Wray, desde la secuela “Ramble” (por lo visto Epic le pidió algo en la onda de “Rumble”, y por problemas legales no pudieron regrabar el hit así que surgió el cambio de la “u” por la “a”) hasta las baladas “Lillian” o “Golden Strings”, además de los rocanroles “Hand Clapper”, “Dixie doodle” o la cautivadora “Rumble Mambo”, con un solo de saxo que funde los plomos.

A finales de 1960, los responsables del sello discográfico le obligaron a grabar temas tipo “Danny Boy” acompañado por orquesta (sin conseguir éxitos, por cierto),  para intentar suavizar su imagen y su sonido (está claro que las empresas, a menudo, están dirigidas por idiotas), sin darse cuenta de que, gustase o no, Wray era ya un icono entre los pandilleros adolescentes.

Será Rumble records, un nuevo sello creado por su hermano Vernon,  la encargada de editar la versión primigenia del descomunal “Jack The Ripper” en 1961. Otra obra maestra del genio shawnee: power chords en su inimitable línea y un solo de guitarra tremebundo. Una barbaridad.

En la etapa 62-63 se publicó un nuevo (y último) single con Epic, además de otros dos sencillos en Okeh y TransAtlas que apenas obtuvieron repercusión.

Afortunadamente, las cosas cambiaron en 1963, cuando el sello Swan de Philadelfia mostró verdadero interés en el inmenso talento de Wray. Se abriría pues una etapa de cuatro años que ni de cerca alcanzó el impacto provocado por “Rumble”, pero magistral cualitativamente hablando, ya que Bernie Binnick, presidente de la discográfica, otorgó plena liberta a Link y los suyos para grabar lo que les viniera en gana. Así, en abril de 1963 aparece una nueva versión de “Jack The Ripper”, última incursión en listas de éxitos, alcanzando el puesto 64 y permaneciendo 8 semanas en listas nacionales.

Ese mismo año se publicaron otros dos sencillos (entre ellos el clásico e incendiario “Run Chicken Run”), con la trayectoria acostumbrada en lo que a popularidad concierne.  Dos singles más en 1964: “The Shadow Knows” (facsímil rumbliano en tono menor, otra sobrada) y “Deuces Wild”. En esa época salió al mercado una compilación titulada “Jack The Ripper” en formato LP, con algunos clásicos de su etapa Swan como “Fatback”, ”Mr. Guitar” o “Dinosaur”.

1965 deparó 3 nuevos singles y en 1966, tras ver la luz el sencillo “Batman Theme”, se produjo la ruptura definitiva de Wray con el sello. Muchas de esas grabaciones fueron cedidas a gran cantidad de sellos minúsculos que los publicaron bajo nombres como Moon Men o Fender Benders.

Hastiado, asqueado de las tropecientas pirulas de las que fue objeto en el abyecto mundo del ruakanrol, el amigo Lincoln decidió espetar un corte de mangas a todo quisqui, un sonoro “que sus jodan a todos, que yo abandono”, y se largó a una granja con su familia en Maryland. Allí creó su propio estudio de grabación, The Three Track Shack. En el periodo 1966-1969, el sello Swan editó algunos 45 rpm más con clásicos colosales como “Ace Of Spades” (mamma mía) y “Hidden Charms”.

En su estudio en la granja, durante años, realizó grabaciones y experimentaciones que acabaron dando luz al elepé “Link Wray” (Polydor, 1971), en un estilo country y gospel que poco recuerda a sus jurásicos bramidos de los 50, un disco agasajado con excelentes críticas pero obteniendo muy pobres ventas. Polydor editó dos álbumes más de Wray en los 70, que pasaron completamente desapercibidos.

A finales de la década, animado por un viejo fan suyo, Robert Gordon, se embarcó en un proyecto rockabilly que deparó dos excelentes discos – disponibles hoy día en un solo CD en el sello británico Ace – repletos de versiones de los 50 y en el que el vozarrón de Gordon se sostiene perfectamente sobre la abrasadora guitarra de Wray (escúchese “The Way I Walk” sin ir más lejos). También circulan hoy en día distintos vídeos conteniendo vibrantes actuaciones de esa época, en programas televisivos europeos.

Wray contrajo matrimonio en 1980 con una estudiante de historia danesa llamada Olive Povlsen y se instaló en una pequeña isla de Dinamarca en 1983. En la década de los 80, al firmar con el sello Ace de Ted Carroll, se publicaron varios álbumes más (“Live in ‘85”, “Born to be wild”, etc).

En los 90 se publicaron otros dos álbumes, siendo el último “Barbed Wire”, del año 2000 , embarcándose además en giras americanas a partir de 1997 (tuvimos ocasión, por otra parte, de comprobar su excepcional forma a pesar de su edad, en una gira española con 3 citas en el año 2000).

Gracias a la aparición de sus viejos clásicos en películas recientes como “Pulp Fiction” (aunque no aparezcan directamente en el disco de la BSO, se puede escuchar “Rumble” de fondo en la escena de Travolta y Thurman en el cautivador bar de twist con dobles de Marie Van Doren y Jane Mansfield de camareras) , “12 monos” (Madeleine Store y Bruce Willis en un coche, atronando “Comanche” en el radiocassette), “Independence day”, “Desperado”, “Johnny Suede”, “Blow”, etc, nuevas audiencias, más jóvenes, pudieron descubrir al genio de Dunn.

Hoy en día, a sus 77 tacos, lleva una vida tranquila en compañía de su esposa y su hijo Christian. De cuando en cuando, se enfunda la chupa de cuero y las gafas oscuras y sale de gira por Europa o los Estados Unidos.

Como el propio Wray admite “Me siento agradecido y es un honor haber formado parte de los inicios del R&R, me hace muy feliz que vengan todos esos chavales a los conciertos. Hemos tenido público verdaderamente joven. Tengo esta guitarra rojo chillón que mi mujer compró en una tienda de empeños y un enorme ampli Marshall. Simplemente subo el volumen de ese cabrón a tope y a los chavales les encanta”.

DISCOGRAFÍA RECOMENDADA

Antologías y recopilatorios de Wray hay a patadas. Cada año, además, aparecen nuevas reediciones (muchas con material inédito) capaces de poner los dientes largos a sus millones de admiradores. Intentaré sintetizar su impresionante (y vasto) legado discográfico por etapas:

Para hacerse con el “Rumble” original y su cara B (“The Swag”) y sus temas más conocidos de la etapa Swan puede uno hacerse con “Rumble plus other 22 stoming instrumentals…”, editado ya hace años por Ace records (UK).

Para la etapa Epic, muy recomendable e interesante resulta a este respecto la antología “Slinky! The Epic Sessions ’58 – ‘61”, un doble CD editado por el recomendable sello Sundazed, con nada menos que 46 temas incluidos, 16 de los cuales inéditos, aunque también está disponible en otras discográficas la reedición de “Link Wray & The Raymen”, el primer álbum de Wray.

En lo que a la época Swan se refiere, “Mr. Guitar”, un doble CD con 63 pistas publicado por el siempre fiable sello Norton, se me antoja una recopilación idónea e imprescindible, si bien la gente de Sundazed también se han lucido con la edición de “The Swan Singles Collection”, un CD sencillo con 27 temas incluyendo lo mejor de esa gloriosa etapa.

El sello Norton también dispone en su catálogo de la interesante serie “Missing Links”, de la que ya se han editado cuatro volúmenes, orientada a las ingentes cantidades de rarezas, inéditos, etc registrados por Wray durante los 50/60.

Por último, recomendar “Guitar Preacher, The Polydor Years” (doble CD antológico de sus grabaciones en los 70) y las reediciones en formato “dos-álbumes-en-un-CD” publicadas por Ace (“Live in ’85 / Growling Guitar”, etc).

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